lunes, 28 de octubre de 2013

Panoramico 360º (Granada)



Nuestro gozo en un poco cuando nos hemos acercado a comer al restaurante Arriaga en el Centro cultural Memoria de Andalucía y estaba completo. Estando ya el coche aparcado no hemos querido volver a cogerlo y hemos decidido buscar otra alternativa por la zona. La segunda opción era el restaurante giratorio del edificio Forum.

Allí no ha habido problema, había bastantes mesas llenas pero teníamos una esperándonos justo en la cristalera con lo cual hemos disfrutado de las maravillosas vistas de toda Granada a lo largo de la comida.

En cuanto nos hemos sentado nos han llenado un cuenquito con aceite y nos han servido un bollito de pan crujiente y buenísimo para amenizar la espera de los platos.

Con la cerveza, un aperitivo, lomos de sardinas marinados con tomatitos  de pera miniatura y un balsámico de frambuesa, (una sardinas con tomate de toda la vida, decostruida) para ir abriendo boca.

Tienen una carta bastante atractiva a primera vista sobre todo porque han bautizado a sus platos con nombres muy sugerentes. En cuanto a vinos, la selección que nos ofrecen es muy extensa y con precios bastante asequibles, pero hoy no hay ganas y no nos vamos a pedir  ninguna botella.

Para compartir elegimos unas Milhojas de foie y manzana caramelizada con sopita de cabrales. Esta bastante rico, buena presentación. Entre lo bueno que estaba el pan y la sopita de queso, no hemos parado de mojar.

Como plato principal Elisa se ha pedido una de las “sugerencias de toda la vida” que había en carta: Guiso de rape y merluza gratinado con alioli afrutado. Yo, Lingotes de rabo de buey estofado con salsa de su jugo y chips de tubérculo.

Platos nuevamente bien presentados y bastante ricos. A mi me hubiera gustado un poquito mas de cantidad, pero así he podido probar también el plato de Eli y hacer espacio para un poquito de postre.

De postre, Crema de queso dulce con frutos secos, migas de bizcocho de aceite de oliva y frutas.

Servicio bueno aunque ha habido algún momento en el que hemos tenido que esperar un poco porque el jefe de sala andaba despistado hoy, pero ha sido muy agradable con nosotros y se ha disculpado.

domingo, 20 de octubre de 2013

El Olivo de Miguel y Celia (Castillo de Tajarja)


El otro día buscando sitios nuevos a los que ir me acorde que hace unos años me comentaron un restaurante que estaba muy bien de camino a Loja. Rebuscando un poco en la memoria  acabe recordando que estaba cerca de algún castillo o eso creía yo y me puse manos a la obra en internet. 

Enseguida salieron a la luz multitud de referencias a Castillo de Tajarja y sobre todo a un establecimiento que según leía tenia muy buenas criticas. Nos decidimos probar suerte como siempre pasa en estos casos cuando es la primera vez que vas.

De camino, como es natural en nosotros, nos perdimos un poquitín, pero como íbamos con tiempo el paseo se hizo muy agradable. Por fin encontramos el pueblo, que al ser las 14:30 de la tarde y con un sol de justicia estaba desértico. Donde nos hemos metido¡¡¡

En cuanto llegas al pueblo encuentras señalizaciones de cómo ir al “Olivo” por todos lados, así que allí que vamos. En seguida sabes que has llegado a tu destino  cuando ves una casita de pueblo  tal que así:


Ya en su puerta solo vemos un atril con la carta de platos manuscrita, dentro se oye un tenue murmullo pero como no vemos a nadie mas por allí decidimos abrir la puerta. Entramos y seguimos sin ver nada, solo un pasillo con algunas fotos, suponemos de los dueños, con caras bastante conocidas del mundo del artisteo.

En cuanto recorres el corto pasillo te encuentras una barra donde esta una señora que te pregunta si tienes reserva y después de comprobarlo te invita a su salón, literalmente, porque el comedor es eso, un comedor decorado al estilo francés ( no me hagáis mucho caso porque no entiendo nada de decoración, pero es lo que me sugiere), tiene unas 8 o 9 mesas.

Esta lleno, y por lo que intuimos por el colegueo con el camarero y la señora, por gente que ya ha ido otras veces. El camarero, por cierto,  hiperactivo, moviéndose por el salón cual lagartijilla.

En la mesa lo único que tienes delante es una torre de 7 u 8 platos. No entendemos esta presentación.

Al minuto de sentarnos aparece en escena el señor Miguel con su imponente gorro de cocinero y su impecable chaquetilla blanca. Un señor con bastante personalidad, si vais  por allí, ya nos lo decís.
Se acerca a nuestra mesa con una libretilla en mano y se sienta a nuestro lado.

- “Buenas tardes” nos dice. 
- “Buenas tardes” respondemos.
- Que les apetece comer?
- Hummm, no sabemos lo que tiene porque nadie nos ha facilitado ninguna carta.
- Muy bien, díganme si hay algo que no les guste, nos dice el Chef.
- Únicamente le decimos  que cualquier cosa de casquería y nos dice que no nos preocupemos.

Empieza a anotar en su bloc: empezaremos con un foie casero, seguido de una pasta con setas, guiso de alubias, berenjenas con queso, confit de pato… madre mía¡¡¡….. y seguía anotando. Y anotando…

Nosotros no lo paramos tampoco, pero nos tranquiliza diciéndonos que si en algún momento queremos parar de comer, deja de servir y solo nos cobrará lo que hayamos tomado.

Ahora entendemos esa torre de platos que te encuentras nada mas sentarte, te van bajando el nivel a medida que te sirven.

Al final, a punto de reventar, pedimos un postre para compartir solo por saber que nos iban a ofrecer y una vez mas, acertamos con una tartita de chocolate totalmente casera, al igual que el café que es servido en las cafeteras de toda la vida. Nos encanto ese toque.

Comida francesa 100% al estilo del Don Miguel, por supuesto. Lugar curioso sin duda. Nada caro por cierto. Nosotros nos pedimos una botella de Protos que fue lo que subió la cuenta pero como en cualquier otro restaurante.

Aunque en todas las mesas vimos los mismos platos que nos pusieron a nosotros, tenemos la intención de repetir mas adelante para ver si nos ofrecen otros suculentos manjares.


lunes, 14 de octubre de 2013

Los Santanderinos (Granada)

Hace 8 días nos casamos, ya sabéis que además de los innumerables preparativos que eso conlleva, también hay que hacer frente a reuniones familiares y que mejor sitio para ello que un buen restaurante.


Una de esas reuniones fue la semana de antes de la boda para concretar detalles con nuestros respectivos padres y aprovechar para agradecerles su apoyo y colaboración. Decidimos invitarlos a comer a Los Santanderinos, básicamente porque buscábamos un sitio de buen pescado y que estuviera cerca de las casas de nuestros padres.

Unos días antes nos pasamos por allí a reservar mesa y ver la carta de platos. Vimos la mejor opción que consistía en un menú degustación con maridaje a un fantástico precio (tened en cuenta que estamos hablando de pescado y marisco de calidad). Aprovechando la visita, nos tomamos unas cervecitas con sus tapas correspondientes y salimos de allí con muy buen sabor de boca. Hemos de decir que no habíamos estado nunca y la primera impresión fue estupenda, nos atendió Jesus, un señor muy amable y todo un profesional que desde el primer momento nos facilito la elección y aclaro todas las dudas sobre las mejores opciones de platos.

Llegó el día. Jesús nos recibió como si fuéramos clientes habituales, algo que nos agrado mucho y nos invito a pasar a su "casa" donde nos había preparado un pequeño reservado muy acogedor con una amplia mesa redonda. 

Nos sentamos y empezó el  festín, perfectamente atendidos por dos camareros y el propio Jesús que enseguida nos sirvió un aperitivo de arroz mientras esperábamos el primer plato con una cerveza. Y todo acompañado de vinos bastante buenos (Carrasviñas, Rueda y Recorba, Ribera del Duero). Para rematar, nos invitaron a un digestivo y después a una copita.

9 variedades de platos por persona: marisco de Motril (gambas o quisquillas cocidas y cigalas a la plancha),puding de cabracho, hígado de bacalao ahumado, anchoas de Santoña, centollo gratinado, alcachofas con jamoncito ibérico, cocido montañés ( buenísimo), pargo al horno con habitas y espinacas fritas. El menú incluía también un plato de carne, solomillo de buey pero por no romper el menú, lo cambiamos por un bacalao al horno con ajitos fritos.De Postre: surtido de dulces caseros 

Si queréis probar su cocina en la barra, aunque es pequeñita, también es un excelente sitio de tapeo. Si os gustan las croquetas como a mi (Elisa) espero que tengáis suerte y os pongan la de centollo. Riquísimas

Nuestra opinión: Perfecto, buen servicio, buenísima comida y buena ubicación. Desde luego, volveremos siempre que podamos y es la mejor elección (si te gusta el buen pescado y marisco) para invitar y quedar como un marques. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Restaurante Sevilla (Granada)

Hace un par de domingos bajamos a Granada (vivimos en un pueblecito a 7 kilómetros de la capital) con motivo de la procesión de nuestra patrona, la Virgen de las Angustias que se celebra el ultimo de domingo de septiembre. Nos dimos una vuelta por la ciudad y decidimos comer allí para hacer hora y ver la procesión de la tarde.

Estando por la Catedral nos acordamos de un restaurante de los de toda la vida, Restaurante Sevilla, y probamos suerte. Lo primero que te encuentras al entrar en la zona de tapeo, una amplia barra. Estaba a tope, por lo que pensamos que íbamos a tener una buena experiencia. Allí nos quedamos tomando un vinito mientras nos decidíamos a entrar al salón.

De tapeo, bien, tiene una carta con  raciones y todo tiene buena pinta. Toda la zona está decorada con fotos de famosos que han pasado por allí, con lo cual tienes un entretenimiento extra. Como es lo habitual en casi cualquier bar de Granada, en domingo, la primera tapa es arroz, un poquito soso pero aceptable. Viendo que se estaba a gusto en la barra, pedimos una mesa, para lo cual tardamos un ratito porque los camareros pasaban un poco..., somos jóvenes y la gente que entraba a comer eran bastante mayores con lo cual nos prestaban poca atención. En fin, nos pasan al comedor y el ambiente cambio por completo. El "buen jaleillo" de la barra se convirtió en mustio y húmedo, porque realmente eso es lo que sentimos nada más sentarnos, humedad.

Las sillas llenas de migas de pan de los anteriores comensales, los manteles con agujeros y con marcas de antiguas manchas de vino, en resumen, todo muy poco cuidado para ser un restaurante de tanto nombre en Granada, y del que teníamos buenas referencias.

Pedimos la carta (bastante cortita, por cierto) y de las 3 cosas que pedimos faltaban dos con lo cual tuvimos que volver a decidir. Esto ya es algo que ya nos dice mucho del sitio, al menos a nosotros.

Finalmente logramos escoger de entre lo que tenían y pedimos para compartir unos espárragos verdes a la plancha. Ya sabemos que no es nada del otro mundo pero al menos esperábamos alguna presentación más apetitosa que simplemente los espárragos a la plancha, literalmente. Y como plato principal, mi marido se quedo con las ganas de rabo de toro, así que pidió un entrecotte de ternera, bastante normalito y yo un solomillo de cerdo con dátiles (no sé donde estaban) envuelto en hojaldre. En otras circunstancias hubiéramos terminado con un postre, al menos para compartir, pero el ambiente era tan añejo y rancio que no nos apetecía quedarnos más tiempo allí.

Resumiendo, siendo lo que era, la comida no estaba mala pero esperábamos muchísimo más de este restaurante. Salimos bastante decepcionados pero vamos a ser bueno y le daremos una nueva oportunidad pero ya solo a la barra de tapas.